A ver, a todos nos queda claro que vamos a morir. Tú, yo, y hasta Bryan Johnson.
Sí, todos moriremos, aunque nos gastemos 5 millones al año en atrasar el momento.
El ciclo de la vida le llaman.
Pues bien, si te preguntaran de cuál de estas dos formas NO te gustaría morir, estoy segura que responderías que de la forma B.
A- Pacíficamente, sin dolor ni sufrimiento, durante el sueño debido a un paro cardíaco natural en una edad avanzada, después de una vida larga y plena.
B- Después de una dura batalla contra un cáncer de riñón agresivo, diagnosticado en una etapa avanzada, con gran dolor y un deterioro significativo de tu calidad de vida.
Obvio que nadie quisiera morir así.
Yo personalmente, le tengo tremendo miedo a este tipo de muerte, porque sufre todo el mundo: tú, tu familia y hasta el perro.
Pero la realidad es que lamentablemente, morir de viejo, sin más achaques que los típicos de la edad, se ha vuelto una utopía.
Hoy en día, tienes más chances de morir sufriendo y luchando contra algún cáncer o enfermedad metabólica degenerativa.
Puedes llamarme fatalista, alarmista o mete miedo. Así como yo te podría llamar ingenua e irrealista por creer que morirás de vieja, pasando tranquilamente del sueño a la muerte, sin haber creado las condiciones para aumentar las posibilidades de que así suceda.
Mira, el enemigo no es la muerte.
El enemigo es la enfermedad que causa sufrimiento al morir. Si conocemos los factores que nos están enfermando, podremos combatirlos para reducir los riesgos de enfermar “malamente” y morir sufriendo.
Tomar conciencia de esto, tras una experiencia muy intensa de sufrimiento debido a la enfermedad de alguien muy cercano, me llevó a hacer cambios en mi vida.
Empecé a minimizar los factores que aumentan el riesgo de enfrentar una situación similar, no solo para mí, sino también para mi hijo y mi esposo.
¿Cuáles factores?
Varios, pero hoy te voy a compartir uno que está más relacionado con la temática de este blog:
Tabla de contenidos
La exposición prolongada a tóxicos presentes en productos para el hogar.
Y sobre los que hay suficiente evidencia del daño que causan a nuestra salud.
Tóxicos con los que estás en contacto todos los santos días, las 24 horas. Y de la peor manera en que puedas estarlo (aunque no la única):
Mediante la ingesta.
Y no, no me refiero a los alimentos en sí (que también), sino a las ollas y sartenes tóxicas en las que los cocinas.
Que con cada uso que les das, aumentas los chances de:
- Desarrollar cáncer, como de riñón o testicular.
- Sufrir Alzheimer.
- Que tú o tus hijos, no puedan tener niños biológicos.
- Padecer problemas hormonales como de tiroides.
Algunos ejemplos de tóxicos encontrados en ollas y sartenes de cocina que podrían estar enfermándote.
Aluminio, Plomo, Cromo, Cadmio, Níquel, PFOA (Ácido Perfluorooctanoico)*
El lío con estas sustancias (y con las otras que no menciono aquí) no es solo que sean tóxicas, porque si fuera así, bastaría con eliminar la fuente de exposición para resolver el problema. Lo realmente preocupante es que:
1- Son bioacumulables: una vez que entran en el cuerpo, no se descomponen fácilmente y se acumulan en niveles crecientes durante los años que continúas en contacto con ellas.
2- Estaremos expuestas a estos tóxicos posiblemente toda nuestra vida y las siguientes: porque no solo se encuentran en ollas y sartenes, sino también en la comida, envases para alimentos, productos de limpieza, cosmética, cuidado personal, ropa…la lista es infinita.
Por lo que…
La cosa no va de querer evitar el contacto con estos tóxicos por completo.
¿Tú conoces la metáfora de «la gota que colma el vaso»?… Pues trata de eso.
Estamos constantemente llenando el vaso, y nuestro objetivo es no llegar a esa última gota que lo desborda.
Cada acción que tomes para reducir tu exposición a estos tóxicos es una gota menos.
Entonces, ¿qué acciones puedes empezar a tomar?
Cambia a ollas y sartenes libres de tóxicos.
Sobre todo si tienes una sartén de Teflón comprada antes del 2020.
¿Por qué?
Te cuento, lee.
A ver, oficialmente la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) reconoció que el PFOA, el químico que se usaba para fabricar las sartenes de teflón, era sumamente tóxico y dañino para la salud; y a partir del 2006 empezó a instar a los fabricantes a reducir y eventualmente eliminar su uso.
Pero fue solo a partir del 2015 que las principales empresas comenzaron a dejar de usar PFOA en la producción de utensilios de cocina antiadherentes.
(Aclaro que las principales empresas, no son todas las empresas.
Ahora saca tú tus propias conclusiones).
Pues bien, caite pa’trá.
Si vives en Europa, ¿sabes a partir de qué año entró en vigor esta regulación?
A partir del 2020.
Así que, si compraste tu sartén de teflón antes del 2020, existe la posibilidad de que contenga PFOA.
No sé, yo si tuviera una, la cambaría.
¿Que no usas sartenes de teflón?
No quiero ser aguafiestas, pero puede que la que tengas en casa, tampoco sea segura para cocinar.
¿Cómo reconocer si tus ollas y sartenes son libres de tóxicos?
1- No están fabricadas de materiales problemáticos como:
- Aluminio: ya sea estampado, forjado o fundido y peor si no ha sido anodizado.
- Cobre
- Acero inoxidable: sobre todo de baja calidad.
- Cerámica de baja calidad.
¿Cuál es el problema?
Que estos materiales reaccionan cuando se calientan y están en contacto con los alimentos, sobre todo los ácidos. Liberando metales pesados como níquel, cromo, aluminio, cobre, plomo…
2- No tienen revestimiento – ni capa antiadherente sintética.
¿Por qué? Mira:
- Los revestimientos, como el PTFE (Teflón), pueden liberar sustancias tóxicas como PFOA a altas temperaturas.
- Pueden rayarse y desgastarse con el tiempo, por lo que terminas expuesto al material subyacente con el que fueron fabricadas (los mencionados anteriormente).
3- No están recubiertas con esmaltes de baja calidad.
- Los esmaltes de baja calidad pueden contener metales pesados como plomo y cadmio que se liberan con el desgaste y el calor.
– “¿Pero bueno, y entonces cuáles sartenes y ollas utilizo ahora, si al parecer son todas dañinas para la salud?”
Espera estatuniña, que no cunda el pánico. No todas entran en el mismo saco.
Aquí te dejo las alternativas de ollas y sartenes libres de tóxicos, más saludables hasta la fecha (Junio 2024).
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3 alternativas de ollas y sartenes libres de tóxicos – 2024.
1- Sartenes y ollas de hierro de alta calidad.
Una de las mejores inversiones en utensilios de cocina que hemos hecho en casa.
La sartén la utilizo a diario. Me encanta porque retiene de maravilla el calor y los alimentos se cocinan muy rápido, incluso a bajas temperaturas. Punto que es imprescindible para las que nos preocupamos por alimentarnos saludablemente. Ya que conservas mejor los nutrientes de los alimentos, especialmente los vegetales.
Ahora, las sartenes pesan mama. Son algo incómodas de manejar, por lo menos las grandes.
También requieren un poco más de cuidado al fregarlas. No voy a entrar en detalles aquí del cuidado y manejo de este tipo de sartenes, lo haré en otra entrada.
Pero para que sepas que no se deben meter en el lavavajillas.
Por cierto, es una sartén que tendrás para toda la vida.
Marcas que me convencen:
Lodge: Marca estadounidense. Las sartenes son de hierro fundido y fabricadas en el mismo USA.
Le Creuset: Las clásicas francesas. Tienen de hierro fundido esmaltado y sin esmaltar.
DeBuyer: También fabricadas en Francia en hierro mineral. Tienen la particularidad de que son las únicas que cuentan con un certificado de pureza del hierro superior al 99%.
Vamos con la siguiente recomendación.
2- Sartenes y ollas de vidrio borosilicato, jena o pyroceram.
Las mías son de la marca Visions. Tengo un juego de 2 ollas y una sartén desde hace 8 años y me encantan. Funcionan perfectamente, aunque den la impresión de que no por ser de vidrio.
Igualmente, necesitan un manejo más cuidadoso por lo obvio. En 8 años, solo he necesitado reponer la sartén por un descuido de mi querido esposo.
Estas sí las friego en el lavavajillas.
3- Ollas y sartenes de cerámica pura.
De cerámica 100%.
Porque no todas las sartenes y ollas que dicen ser de cerámica lo son; muchas tienen solo un revestimiento de cerámica.
La única marca que he podido encontrar que las fabrica con cerámica 100% es Xtrema. Envían a todos los países según su página web oficial.
Ollas y sartenes libres de tóxicos que unos recomienda y otros no.
Las de acero inoxidable.
Me refiero a las de acero de alta calidad, el 18/10 (18% cromo y 10% níquel).
¿Por qué la contradicción?
Porque existen algunos estudios que han demostrado que estos metales se pueden traspasar a la comida. Especialmente cuando se cocina con alimentos ácidos. Y resaltan que la exposición al níquel puede desencadenar reacciones alérgicas en personas sensibles a este metal.
Yo personalmente me fuera con las 3 alternativas anteriores. Que hasta ahora son las más seguras y sobre las que no existen dudas (aún).
Listo.
Aquí tienes las alternativas más saludables de ollas y sartenes libres de tóxicos del momento. A partir de ahora ya no puedes decir que no sabías.
Y mira, te dejo reflexionando con esto:
Nada nos asegura que llegaremos a viejos y que llegaremos dignamente.
Ni la dieta cetogénica.
Ni la terapia de luz roja.
Ni los baños de hielo.
Ni preparar alimentos en sartenes libres de tóxicos.
Pero chica, nos quedará la conciencia tranquila de que lo intentamos.
La vacuna del 2020 tampoco te aseguraba al 100% y muchos se la pusieron, incluso 3 veces.
Nos leemos pronto.
Suly
Referencias
Prohibición de PFOA en EE.UU. y Europa:
- Estudio: EPA PFOA Phase-Out detalla la eliminación gradual de PFOA en EE.UU.
- Regulación de la UE: EU Regulation on PFOA describe la regulación europea que prohíbe el PFOA a partir de 2020.
Tóxicos y Salud:
Aluminio: Aluminum and Health (discute los efectos del aluminio en la salud).
Níquel y Cromo: Nickel Allergies and Exposure (ofrece información sobre la exposición al níquel y sus efectos alérgicos).
Stainless steel cookware as a significant source of nickel, chromium, and iron: (investiga la liberación de níquel y cromo de los utensilios de cocina de acero inoxidable durante la cocción).
Metales pesados: Heavy metal pollution in the environment and their toxicological effects on humans: (daño en la salud humana de los metales pesados).
